Fotografía Expresiva
La fotografía expresiva, o fotografía expresionista puede
definirse como fotografía que enfatiza la expresión de la
modelo asociada al sentimiento del fotógrafo hacia la modelo
al momento de la toma, y adornada por el ambiente o entorno,
logrando así una expresión global.
La Fotografía Expresiva, o Expresionismo Fotográfico, se
relaciona con el expresionismo pictórico que es un
movimiento artístico surgido en Alemania a principios del
siglo XX y cuyo nombre apareció en 1911 durante la
exposición de la Secesión Berlinesa, en la que se expusieron
los cuadros de Matisse, sus compañeros franceses y obras de
Picasso.
En la Fotografía Expresiva al igual que en el expresionismo
pictórico, se plasma el deseo de dar al espectador una
visión de los sentimientos del artista, en este caso del
fotógrafo y adicionalmente, transmitir a la modelo la visión
del sentimiento del fotógrafo para que ella sea influida
positivamente por este.
La fotografía expresiva aísla al modelo de su entorno
llegando incluso a abstraer las partes o segmentos más
expresivos para lograr aislamiento del mundo vital, y
expresarlo en la fotografía. Aunque el Entorno influye en el
evento fotográfico se procura aislar su imagen del contenido
fotográfico. La modelo refleja así una expresión íntima y característica
durante la fotografía.

Se procura prescindir de artilugios técnicos, iluminación
artificial, etc., y centrar el objetivo en el complejo
espacio-instante-expresión-sentimiento, resultando una
impresión original del conjunto enalteciendo a la modelo. Y de ahí, su hermosura y
sensibilidad, reflejada en la expresión y percepción del
sentimiento.
La Fotografía Expresiva va más allá de la captura del físico
de la persona y apunta a su interior. Algunas veces son
retratos, otras no, pues lo deseado es la expresión de un
sentimiento interno tanto de la modelo como del fotógrafo,
en que ambos liberan su expresión, la una con su belleza
tanto física como espiritual, esto asociado sus sentimientos,
incluyendo activamente al
fotógrafo, quien con las emociones que capta en la modelo y las que ella produce en él.
le permiten crear una imagen artística que se destaca por la
belleza del sentimiento implícito. La expresión se obtiene con
el rostro, el cuerpo, el efecto del entorno, y el
sentimiento que flota en el conjunto.
La fotografía no es todo. Es el instante, el aroma, el
viento, la sonrisa, la complicidad. La compenetración
intensa entre el fotógrafo, la modelo y el entorno, en que
todo junto debe satisfacer el resultado final: la expresión
artística.
Y al final aparece lo buscado, lo añorado: la belleza
escondida de la modelo que se demuestra a todos:
espectadores, fotógrafo y modelo.
Cada foto es una sorpresa, un evento, un pensamiento, una
sensación. Es muy difícil describir con palabras pero la
foto, la imagen lo demuestra.
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